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Sobreturismo en Francia: cuando la Torre Eiffel necesita vacaciones

5 min de lecturaPor el equipo de StyQR

¡Bienvenido a Francia! El país del buen vino, de los quesos que huelen fuerte (y bien), de la baguette... y del sobreturismo. Si alguna vez ha hecho tres horas de cola para subir al Mont-Saint-Michel, o ha ido a codazos por las callejuelas de Saint-Tropez en verano, ya sabe de qué hablamos.

El sobreturismo en Francia se ha convertido en una realidad muy visible. Pero ¿por qué ocurre? ¿Cuáles son sus consecuencias? Y, sobre todo, ¿cómo ponerle remedio sin espantar a nuestros queridos turistas? Se lo contamos todo, con una sonrisa.

¿Qué es el sobreturismo?

Una turista fotografía la puesta de sol entre una multitud apiñada en un sitio antiguo

El sobreturismo, u overtourism para los angloparlantes más modernos, designa una afluencia turística tan grande que supera la capacidad de acogida de un lugar, hasta el punto de perjudicar al medio ambiente, a los vecinos… e incluso a la experiencia de los propios visitantes.

Cifras que marean

Antes de la pandemia, Francia recibía alrededor de 90 millones de turistas al año, un récord mundial. París, la Costa Azul, el Mont-Saint-Michel, los castillos del Loira... atraen multitudes inmensas, a veces hasta la asfixia. Y desde el regreso con fuerza del turismo tras el Covid, algunos lugares vuelven a pedir auxilio a gritos.

Las causas del sobreturismo en Francia

Una guía con sombrero de paja levanta el brazo ante turistas sonrientes en una calle soleada

El éxito de Francia (sí, la culpa es un poco nuestra)

Francia es bonita, diversa, culturalmente rica… en resumen, irresistible. Entre el glamour parisino, la dolce vita provenzal y los Alpes nevados, se entiende que todo el mundo quiera venir.

Las redes sociales

Instagram y TikTok han convertido rincones encantadores en estrellas mundiales. Resultado: todo el mundo quiere la foto perfecta ante los acantilados de Étretat o en la rue Crémieux de París, transformada muy a su pesar en platón de fotografía.

Los viajes baratos

Vuelos low cost, Airbnb, alquileres entre particulares… Viajar nunca había sido tan sencillo ni tan asequible. Resultado: hasta los rincones más apartados de Francia se ponen de moda y se llenan de gente.

Una concentración geográfica

El 80 % de los turistas se concentra en el 20 % del territorio. Es pura matemática: cuanta más gente va al mismo sitio, más se atasca todo. París, Niza, Estrasburgo… se ven desbordadas, mientras otras joyas siguen tranquilas (y es una pena).

Consecuencias del sobreturismo

Pareja de turistas mayores con sombreros mirando las fotos de su cámara en una calle concurrida

Presión sobre el medio ambiente

Playas abarrotadas, residuos por todas partes, erosión del suelo… Demasiados visitantes = gran impacto ecológico. Incluso las calas de Cassis acaban gritando "¡hasta aquí!".

La vida local, alterada

Subida de los alquileres, comercios que se adaptan a los turistas en detrimento de los vecinos, transporte saturado: en algunos barrios de París o de Annecy, los residentes huyen de la temporada turística como de la peste.

Patrimonio en peligro

Monumentos frágiles, senderos naturales pisoteados, pueblos históricos degradados… A base de selfies y de pisadas, nuestro patrimonio se agota.

Una experiencia turística que empeora

La ironía del destino: cuantos más turistas hay, menos agradable es la experiencia. Demasiada gente, demasiada espera, demasiado ruido… y la magia se desvanece.

Cómo reducir el sobreturismo en Francia (sin poner mala cara a los turistas)

Multitud de turistas en una calle comercial abarrotada, uno fotografía con el móvil

Por suerte, hay soluciones. Y no, no hablamos de construir un segundo Mont-Saint-Michel de plástico.

Desestacionalizar el turismo

¿Por qué venir todos en julio y agosto? En mayo o en septiembre hace buen tiempo, los precios son más suaves y los vecinos están más relajados. Promover la temporada baja es bueno para todos.

Repartir los flujos

Francia está llena de lugares magníficos fuera de las rutas más trilladas. En lugar de Saint-Tropez, ¿por qué no visitar Collioure? En lugar del Mont-Saint-Michel, piense en la abadía de Sénanque. Menos gente, el mismo asombro.

Fomentar un turismo responsable

Elegir alojamientos con ecoetiqueta, apostar por la movilidad sostenible, respetar los lugares… Cada gesto cuenta. Un buen turista es un turista consciente.

Regular el acceso a determinados lugares

Algunas ciudades y regiones ya están probando la reserva obligatoria, los cupos o las tasas turísticas. Venecia lo ha hecho, Córcega se lo plantea y Francia sigue poco a poco esa misma senda.

Implicar a los vecinos

El turismo no debe hacerse contra los residentes, sino con ellos. Si se les incluye en las decisiones y se pone en valor la economía local, se crea una relación en la que todos ganan.

Estas cinco palancas no tienen ni el mismo coste ni el mismo alcance: esto es lo que cambia cada una y cómo se traduce sobre el terreno.

PalancaQué cambiaEjemplo citado en el artículo
DesestacionalizarBuen tiempo, tarifas más suaves, vecinos más relajadosVenir en mayo o septiembre en lugar de julio y agosto
Repartir los flujosMenos gente, el mismo asombroCollioure en vez de Saint-Tropez, la abadía de Sénanque en vez del Mont-Saint-Michel
Fomentar un turismo responsableUn visitante consciente presiona menos los lugaresAlojamientos con ecoetiqueta, transportes suaves, respeto por los sitios
Regular el accesoEl sitio sigue siendo visitableReserva obligatoria, cuotas, peajes turísticos; Venecia ya lo hizo, Córcega se lo plantea
Implicar a los habitantesUna relación de beneficio mutuo en lugar de un turismo padecidoAsociarlos a las decisiones y valorizar la economía local

En conclusión: por un turismo más pausado y más sostenible

El sobreturismo no es una fatalidad. Es una llamada a repartir mejor, planificar mejor y respetar mejor. Francia tiene muchísimo que ofrecer, más allá de los clichés de la postal. Así que sí, París seguirá siendo París. Pero ¿y si mirásemos un poco más lejos? ¿Y si saliésemos de las colas para saborear mejor la Francia auténtica?

A todos los enamorados de Francia: cuidemos nuestro patrimonio, nuestros pueblos, nuestras playas… y ofrezcamos a las generaciones futuras el lujo de un turismo tranquilo, auténtico y respetuoso.

Preguntas frecuentes

¿Qué es exactamente el sobreturismo? Es una afluencia turística que supera la capacidad de acogida de un lugar. El entorno, los habitantes e incluso los propios visitantes salen perdiendo. Cuando la cola dura más que la visita, ya hemos llegado.

¿Cuántos turistas recibe Francia cada año? Antes de la pandemia, unos 90 millones al año, un récord mundial. El turismo ha vuelto con fuerza y varios lugares se saturan de nuevo. París, la Costa Azul, el Mont-Saint-Michel y los castillos del Loira soportan la mayor parte de esa presión.

¿Por qué siempre se saturan los mismos sitios? Porque el 80 % de los turistas se concentra en el 20 % del territorio. Las redes sociales amplifican el fenómeno: los acantilados de Étretat o la rue Crémieux de París se convierten en destinos mundiales sin haberlo pedido. Mientras tanto, regiones enteras siguen tranquilas.

¿Cuál es la mejor época para evitar las multitudes? Mayo o septiembre. Hace buen tiempo, los precios son más suaves y los habitantes están mucho menos tensos que a mediados de agosto. Desestacionalizar sigue siendo la palanca más sencilla, y la única que no exige cupos ni barreras.

¿Habrá que reservar para visitar algunos lugares? Ya ocurre en otros sitios: Venecia ha regulado el acceso y Córcega lo está estudiando. En Francia, la reserva obligatoria, los cupos y los peajes turísticos se están probando en algunas ciudades y regiones. No es un castigo, suele ser la única manera de que un lugar siga siendo visitable.

¿Con qué sustituir Saint-Tropez o el Mont-Saint-Michel en pleno verano? Collioure en lugar de Saint-Tropez, la abadía de Sénanque en lugar del Mont-Saint-Michel. Menos gente, el mismo asombro y una economía local que se beneficia de verdad. Francia está llena de lugares así, solo les faltan hashtags.

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