
Hoteles: la importancia de un buen servicio de restauración
Descubra por qué es importante contar con un servicio de restauración y cómo elegirlo.
La vida en los hoteles, el sueño de muchísima gente. Pero ¿qué sería de un buen hotel sin un servicio de restauración de primera? Le explicamos sus ventajas y cómo crear el suyo, con su propio sello.

Para sus clientes
Para muchas personas, alojarse en un hotel es sinónimo de desconexión absoluta. Y desconectar significa olvidarse de la ropa, de la limpieza y de las comidas. Así que la primera ventaja para sus clientes es poder relajarse todo lo posible. Con desayuno en el propio hotel y la posibilidad de volver tarde por la noche, después de haber explorado los alrededores, y sentarse a la mesa antes de subir a la habitación, la estancia se vuelve mágica.
Ofrecer un servicio de restauración por la noche es también una preocupación menos para sus clientes: no hace falta dinero en efectivo, todo se carga a la cuenta, no hay que buscar un restaurante en la otra punta de la ciudad y se puede descansar un poco más...
Y, por último, es un placer añadido para ellos. No solo disfrutan de unas noches en su establecimiento, sino que además usted les ofrece lo mejor de la gastronomía de su zona. ¿Se puede pedir más?

Para usted
Las ventajas para un hotel de contar con un servicio de restauración eficaz y sabroso son muchas:
- Gana más visibilidad: en las redes sociales, por ejemplo
- Gana más dinero, porque sus clientes consumen en su establecimiento
- Hay clientes que pueden venir a comer y así descubrir su hotel y alojarse después en él
Por último, una ventaja nada desdeñable es la del prestigio: si tiene buen olfato y encuentra a un chef con talento, su hotel saldrá ganando sin duda. Pensamos, cómo no, en Le Meurice con el chef Alain Ducasse, en Eric Fréchon en Le Bristol o en La Rotonde con el chef Aurélien Largeau.
Por supuesto, no hace falta empezar de entrada con un gran chef, pero tenga presente que una buena cocina hará hablar de usted.

Por dónde empezar
Antes de nada, hágase algunas preguntas sencillas:
- ¿Cuál es mi público?
- ¿Qué quiero ofrecer: desayuno, comida, cena?
- ¿Cómo? ¿En la habitación y en el comedor o solo una de las dos opciones?
- ¿Qué tipo de cocina? ¿De producto local o internacional?
Cuando tenga estas respuestas, póngase a buscar un chef y una brigada de cocina. Esa búsqueda dependerá del tipo de cocina que quiera ofrecer. Si sus clientes buscan autenticidad, apueste por una cocina de temporada y de producto local; si recibe a muchos niños y familias, oriéntese más hacia algo internacional.
Incluso puede ofrecer varias cartas. Por ejemplo, un menú "rápido" al mediodía y otro más gastronómico y centrado en su región para la noche. Así podrá satisfacer las necesidades de los clientes alojados y también de los clientes de fuera.
¿Y usted? ¿Qué servicio de restauración ofrece? Y si además le surgen dudas sobre el tipo de mobiliario que comprar, tenemos la respuesta.
Cuatro preguntas que hay que resolver antes que nada, y lo que compromete cada respuesta:
| Pregunta que plantearse | Las opciones | Lo que decide la respuesta |
|---|---|---|
| ¿Cuál es mi público? | Clientes que buscan autenticidad, familias con niños | El tipo de cocina que hay que servir |
| ¿Qué quiero ofrecer? | Desayuno, almuerzo, cena | La amplitud del servicio que hay que mantener |
| ¿Cómo? | En la habitación, en la sala, o ambos | La organización diaria del servicio |
| ¿Qué tipo de cocina? | De temporada y de la tierra, o internacional | El chef y la brigada que hay que contratar |
| ¿Cuántas cartas? | Una sola, o un menú rápido al mediodía y otro gastronómico por la noche | Solo los huéspedes, o también clientes de fuera |
Preguntas frecuentes
¿Necesita de verdad un hotel pequeño tener restaurante? No hace falta empezar con un gran chef. Una buena cocina basta para que hablen de usted, y poder cenar en el propio hotel después de un día fuera cambia la estancia. Empiece por lo que puede servir todas las noches, no por la carta que sueña con ofrecer.
¿Conviene servir también por la noche o basta con el desayuno? El servicio de noche le quita una preocupación al cliente: no tiene que buscar un restaurante al otro lado de la ciudad ni sacar dinero, porque todo va a la cuenta. También le permite volver tarde, sentarse a la mesa y subir a la habitación sin pensar en nada. Si solo puede sostener un servicio, la cena es el que más pesa en la comodidad de la estancia.
¿Cocina de la tierra o cocina internacional? Mire quién duerme en su hotel. Un cliente que busca autenticidad encaja con una cocina de temporada y de producto local; las familias con niños se sienten más cómodas con una carta internacional. Resuelva esta pregunta antes de buscar un chef, porque es la que orienta la contratación.
¿Cómo busco un chef y una brigada de cocina? La búsqueda llega después de las respuestas, no antes: se contrata en función del tipo de cocina que ha elegido. Si tiene buen ojo y encuentra un talento real, la fama del hotel llega sola, como en Le Meurice con Alain Ducasse o en Le Bristol con Eric Fréchon. Y una mesa sin un gran nombre también da que hablar.
¿Puedo abrir el comedor a clientes de fuera y tener dos cartas? Sí, y es parte del interés: hay gente que viene a comer, descubre el hotel y luego se aloja en él. Un menú rápido al mediodía y una carta más gastronómica y centrada en su región por la noche cubren dos necesidades distintas. Así atiende tanto a sus huéspedes como a los clientes de paso.
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